Sistema de Gestión de Calidad

La calidad no cuesta; por el contrario, incrementa la rentabilidad. Lo que cuesta dinero son las cosas que no tienen  calidad; lo que no sale bien a la primera cuesta dinero.

Un sistema de gestión de calidad puede incrementar entre 5% a 10% sobre las ventas.

Pregúntate ¿cuánto tendrías que aumentar tus ventas para lograr esto? ¿Cómo resulta tal incremento en las utilidades? Es simple, las ventas incrementan y los costos de operación bajan.

Al ser mucho más eficiente la empresa el mercado, los clientes, se dan cuenta de ello y la demanda aumenta. Por otro lado, la eficiencia interna incrementa y se producen mejores resultados con los mismos recursos.

Hacer las cosas bien y a la primera es producto de la reflexión sistemática de ejecutar cada proceso de acuerdo a un solo objetivo, mejorar la calidad.

La calidad está en todos desde la persona que contesta el teléfono hasta la del producto o servicio que se entrega en tiempo y forma.

Sin embargo, hoy no basta hacer las cosas bien y a la primera porque muchos ya lo hacen. Hoy se requiere ser el mejor por mucho sobre los demás competidores; pero insisto, muchísimo mejor porque de no lograrlo, estarás compitiendo por precio, lo que impacta directamente a la utilidad.

Es más, si no logras ser el mejor sobre los demás, eres del montón, te conviene dejar eso y buscar algo en donde verdaderamente te puedas diferenciarte, en donde resuelvas los problemas de tus clientes. Eso es estrategia, hacer las cosas que otros no pueden y con los mismos recursos en donde incluyas innovación en los servicios y el producto; y ojo, dije en ambos, no uno u otro.

Si incurres en la calidad ya no habrá esos horribles momentos de apaga fuegos; la planeación, el control y la medición evitarán la prevención de defectos.

Lograr la madurez de la administración para la calidad no es un proceso simple y de poco tiempo, requiere un gran esfuerzo de trabajo duro a la antigua. No es un bocado de filosofía, requiere dedicación completa, paciencia y tiempo.

En general, tanto los empleados como sus directivos sienten que los problemas son de las personas, que su productividad es baja. Una y otra y otra y otra vez son los sistemas de gestión (el cómo se deben de hacer las cosas) los causantes principales del descontento de las personas y entre las personas.

Es comprensible que el fundador, el que verdaderamente es empresario porque ha emprendido, no sabe todo. Que es experto en algo, sabe algunas otras de las cuales algunas le gustan y otras no, pero hay aun otras en que no sabe nada. Luego entonces, se requieren expertos en cada una de las áreas de trabajo y que éstos tengan funciones coordinadas para el logro de productos y servicios de calidad.

Conveniente aclarar es que aquel que se integra a una organización en marcha, no es ni será empresario, es un ejecutivo. Lo podrá ser si alguna vez en su vida emprende, crea una empresa y la sostiene en el tiempo.

La calidad es un programa autofinanciable; la calidad no cuesta.

 

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